miércoles, julio 09, 2008

La vuelta al mundo en 80 polvos

La vuelta al mundo en 80 polvos es el último libro que me estoy leyendo . Este libro tiene una parte que me hizo reir muchiiiisimo mientras me comía una galleta de chocolate (me cobraron 2,70 por la galleta y estaba ajkeroz) y me bebía un nestea. Pone lo siguiente:


Los chukchi, una tribu cuyo territorio se encuentra en la Siberia limítrofe con el estrecho de Bering, también practican una especie de matrimonio en grupo. En él pueden participar hasta diez parejas. Los hombres reciben el nombre de newtumggit, y tienen entera libertad para acceder a cualquiera de las mujeres incluidas en el grupo. La incorporación de una nueva pareja al círculo es celebrada con una ceremonia especial durante la cual los individuos deben ungirse mutuamente con sangre.
Si los chicos pahärï deben aprender a ahorrar y a ser pacientes, los hombres kamchadal tienen que estar dispuestos a sudar la camiseta si se quieren casar. Y es que su ceremonia matrimonial, si es que podemos llamar así a un ceremonial que los expertos relacionan con un rito copulatorio, tiene más que ver con una pelea de gladiadores que con una plácida fiesta del amor. Se trata de una especie de "juego de las prendas" bastante peculiar, en el que el matrimonio no será legal hasta que el presunto novio haya tocado con sus manos la vulva de la no menos presunta novia. Otras fuentes afirman que lo que debe hacer es introducir los dedos. En cualquier caso, antes de alcanzar tan íntima relación, el novio debe "capturar" a la novia, una tarea nada sencilla: la chica se viste con toda la ropa que puede y, además, cuenta con la ayuda de las demás mujeres del pueblo para protegerla y obstaculizar las maniobras del candidato. Al novio no le queda otra opción que sorprender a su objetivo cuando está sola o bien conseguir ahuyentar a las mujeres guardaespaldas.
Seguro que el avispado lector ya habrá intuido que si la chica es "consentidora", la cosa o presenta mayores agotamientos y quebraderos de cabeza y, tras cumplir con las formalidades digitales del rito, pasan a devorar el plato de perdices de la felicidad. Pero no siempre es así. Y, de creer a los cronistas, las muchachas kamchadal pueden convertirse en unas oponentes de armas tomar. Cuentan el caso de un pobre hombre que se pasó diez años persiguiendo a una mujer. Y cuando, por fin, consiguió arrinconarla para desnudarla, acabó todo magullado y lleno de heridas. Y es que, cuando el amor es verdadero, siempre deja huella.


Es bastante probable que no os haga mucha gracia el tema, no sé si fue la situación o qué, pero yo no paré de reírme durante un buen rato imaginando al pobre hombre 10 años detrás de la chica para finalmente terminar destrozado, a ese no le funcionó el dicho "quien la sigue, la consigue Mas de uno podría aplicarse el cuento un poquito y dejar a algunas chicas en paz, empezando por dejarme a mi...

5 comentarios:

Roberto dijo...

bienvenido al fascinate mundo dela antropología, lástima que no tenga suficiente tiempo para ella, un besazo muy grande guapa

Anónimo dijo...

Hola, me gustaria saber donde compraste en ese libro, lo veo agotado¡

bixchita dijo...

Este libro lo compré en una tienda de antigüedades. Una vez intenté buscar otro para regalarselo a un amigo, pero fue imposible :(


Bixchita

Anónimo dijo...

Se puede conseguir en la Biblioteca Nacional. Tienen un servicio de reproducción de libros agotados. El libro es muy entretenido, y sobre todo, muy interesante para aquellos a los que les guste la antropología.

Anónimo dijo...

pues la verdad, este libro me hizo reír mucho, es muy divertido, pero la variedad que el autor utilizo en sus artículos fue sorprendente, no sabia que los tabúes de nuestra sociedad, en otras culturas pueden llegar a ser tan singnificativos en esos ritos..... y de que manera!!!!!!!!!!!!!!!!