Quesitos, pinrreles, los pehtes... Esos son algunos de los apodos que le ponemos a esa parte del cuerpo tan odiada, como deseada. Los pies, para muchos son un fethis. La podofília entra dentro del campo de las parafílias.
A pesar de mis múltiples intentos de ser normal, he llegado a la conclusión de que no, no voy a ser normal nunca respecto a los pies, y no, ¡no me dejaré lamer los pies nunca!.
Mi mayor manía son los pies. No dejo que una persona con la que no tengo confianza me toque los pies o me los mire. Una de las aficiones mas comunes en las mujeres es comprar zapatos, yo procuro no comprarme zapatos. Odio cuando voy a una zapatería y me pruebo un par y se queda el dependiente mirándome los pies, en ese momento pienso -Dios.... seguro que me quiere lamer los pies.- Tengo la sensación de que cualquier persona que me toque, roce o mire mis pies es porque los quiera lamer...
Todo esto es una paranoia mía que llevo arrastrando desde hace unos años, precisamente, desde que comencé a bailar ballet en el conservatorio, por algún extraño motivo, un buen día me traumaticé y desde entonces no dejo que nadie toque mis pinrreles, ni siquiera el suelo, es más, suelo usar calzado con plataforma porque me da yuyu notar el suelo de la calle (la forma de los adoquines, la acera y esas cosas). Cuando ando descalza siempre voy de puntillas a todas partes, procuro que mis pies toquen lo menos posible el suelo y cualquier otra cosa.
En cambio cuando empiezo a tener confianza con alguien le voy dando cuartelillo y le dejo que se acerque, que me los mire e incluso que me los acaricie....El problema es que algunas personas se toman mas libertades de las que debe y cree realmente que puede tocarme los pies, así sin más, y no, no puede. Lo puede hacer, pero acto seguido volará por los aires y puedo asegurar que nunca más se atreverá a tocarme los pies.
Bueno chicos y chicas, ya me conoceís un poco más.
Callosa de Segura: fuegos artificiales
Hace 2 años
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