miércoles, agosto 26, 2009

La pura realidad.

El buscador (Jorge.Bucay)

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador...
Un buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra.

Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando, es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. El había aprendido a hacer caso riguroso a estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así dejó todo y partió.

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras; la rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada.

...Una portezuela de bronde invitaba a entrar.

De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación d descansar por un momento en ese lugar.

El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entr los árboles.

Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle d este paraíso multicolor.
Sus ojos eran los de un buscador, y quizás por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción.
Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días.

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida. Sintio pena al pensa que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar.

Mirando a su alrededor el hombre se dio cuenta de que esa piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla, decía:

Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses, y 3 semanas.

El buscador se sintió terriblemente conmocionado.
Este hermoso ludar era un cementerio y cada piedra, una tumba.
Una por una, empezó a leer las lápidas.

Todas tenían inscripciones similares, un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.
Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los 11 años...

Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del dementerio, pasaba por ahí y se acercó.

Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familia.

-No, ningún familiar- dijo el buscador-¿qué pasa con este pueblo?,¿qué cosa tan terrible hay en esta ciudad?. ¿por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar?, ¿cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que los ha obligado a construis un cementeri de chicos?

El anciano sonrió y dijo:

-Puede Ud. serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré...

Cuando un joven cumple 15 años sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí colgado al cuello.

Y es tradición esntre nosotros que a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo abra la libreta y anora en ella: a la izquerda, qué fue lo disfrutado... a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.

Conoció a su novia, y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?,¿una semana?, ¿dos?, ¿tres semanas y media?...

Y después ... la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso, ¿cuánto duró?,¿el minuto y medio de beso?, ¿dos días?, ¿una semana?...

¿y el embarazo o el nacimiento de su primer hijo...?

¿y el casamiento de los amigos...?

¿y el viaje mas deseado...?

¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano...?

¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?...¿horas?,¿días?...

Así vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos... cada momento.

Cuando alguien muere, es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tiempo de los disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque ÉSE es, para nosotros, el único y verdadero tiempo VIVIDO.